Sabado
27 de Junio de 2026
27 de junio de 2026
En el cristinismo sostienen que el Gobernador está construyendo una alternativa sin la ex presidenta. En el kicillofismo son contundentes sobre su futuro: "Si llegamos, vamos a llegar sin la tutela de CFK"
La última semana de junio tuvo un eje distintivo en el peronismo. Hubo una avanzada muy potente contra Axel Kicillof por parte de distintos dirigentes del universo kirchnerista. La interna por los liderazgos y la construcción de un nuevo esquema electoral sumó un capítulo marcado por las diferencias que, a esta altura del partido, algunos dirigentes de peso consideran que son irreconciliables.
Nombrándolo o poniéndolo en la mira sin explicitar su nombre, el cristinismo lanzó un sinfín de críticas y chicanas contra el gobernador bonaerense. Todos contra Kicillof. Máximo Kirchner, Teresa García, Sergio Berni, Emmanuel González Santalla, Facundo Tignanelli y Guillermo Moreno. El Gobernador bajó la orden de no responder. Solo Carlos Bianco dijo que había algunos sectores más enfocados en criticar a los dirigentes del peronismo que a Javier Milei.
Tal vez lo más extraño de la avanzada haya sido no tener en cuenta el preconcepto que tiene el cristinismo sobre Kicillof, al acusan de victimizarse en forma sistemática. Fue tan evidente el encadenamiento de cuestionamientos públicos que, sin quererlo, el mandatario bonaerense terminó quedando en el lugar de víctima, dentro de una interna en la que no hay triunfadores. Todos, en mayor o menor medida, salen heridos.
En el kicillofismo tiene una hipótesis que articula su estrategia en la interna. Creen que les sirve que La Cámpora y el sector más duro del cristinismo cuestionen a Kicillof. Advierten que, lejos de desgastarlo, exponen la diferencia entre el Gobernador y el sector que lidera Cristina Kirchner. Es, entonces, una buena forma de desmarcarse sin pagar el costo político de hacerlo, como sucedió cuando el año pasado decidió desdoblar los comicios provinciales de los nacionales.
Tras la continuidad de días afiebrados, en el cristinismo tienen una conclusión contundente sobre el proyecto político que encarna el mandatario bonaerense. "Axel quiere un kirchnerismo sin Cristina", graficó un dirigente muy importante de La Cámpora. "Tiene una decisión tomada de construir sin Cristina. Por eso no va a visitarla", agregó.
En el corazón de cristinismo no tomaron bien el mensaje que Kicillof deja correr sobre el lugar que debe tener la ex Jefa de Estado en el próximo armado electoral. "Cristina no es una más. No es un dirigente más. No todo es lo mismo. La relación está cada vez más agrietada", sostienen cerca de la ex presidenta, donde consideran una subestimación de su liderazgo los movimientos de Kicillof que incluyen su figura.
El mandatario bonaerense sostiene en privado que la ex mandataria tiene que ser parte del proyecto político del peronismo en el 2027. La objeción que pone sobre la mesa es que él no quiere ser un candidato delegado por su poder, ni quiere condicionamientos de su entorno. Kicillof entiende que aceptar esas condiciones sería repetir la historia del fracaso de Alberto Fernández en el gobierno nacional.
"¿El problema de la Argentina es Axel? ¿No es Milei? No les interesa ganar. Solo quieren destruir y lo hacen explícito", precisó un funcionario de primera línea del gobierno bonaerense y muy cercano al Gobernador, que dejó flotando en el aire una frase que advierte el complejo futuro del peronismo: "Ni Alberto Fernández, ni Héctor Cámpora. Si llegamos, vamos a llegar sin la tutela de Cristina".
Kicillof acepta que CFK tiene una enorme cantidad de votos sobre su espalda. Incluso, reniega de aquellos que dicen que él cree que la ex mandataria resta votos. Se mantiene lejos de la interna. No habla en público del tema. Ni de la pelea con los Kirchner ni de su futura candidatura presidencial. Los dirigentes que están a su lado son los que expresan lo que el Gobernador no quiere decir en forma explícita.
Tal vez por eso en el cristinismo sostengan que el mensaje de la legisladora porteña Berenice Iáñez, que movió el avispero kirchnerista, sea la expresión pública de lo que Kicillof piensa en privado. Aquello de que Cristina "jode bastante las pelotas" y "quiere conducir desde un balcón". "Axel no se anima a decirlo. No se anima a explicitar por qué no la va a ver a CFK y por qué quiere armar un proyecto sin ella", señalan cerca de la ex mandataria.
En el sector de la ex presidenta sostienen que el Gobernador no quiere asumir el costo de decir, públicamente, los motivos por los que no va a ver a Cristina Kirchner. "Él quiere construir una imagen nacional despegado de Cristina", indicaron en el cristinismo, donde hacen tiempo remarcan que la decisión de Kicillof está desajustada en términos políticos y humanos. "Hace ocho meses que no ve a la persona que lo hizo gobernador", sentenció un diputado nacional de ese espacio.
Del otro lado del mostrador, en La Plata, no se sienten tocados por los cuestionamientos. Sobre todo lo que tiene que ver con lo humano. "Cuando Axel quizo saber cómo estaba la salud de Cristina, que estaba internada (en el Sanatorio Otamendi), nadie le contestó el teléfono", afirmaron en el círculo más chico del Gobernador, donde también destacaron que estuvieron en línea con la situación gracias a la información transmitida por el ministro del Salud bonaerense y dirigente de La Cámpora, Nicolás Kreplak.
En el camporismo le apuntan a Kicillof no solo por no visitarla en la actualidad, sino por no consultar sobre su situación personal. "No llama ni para preguntar si necesita algo", sostienen, recordando el mensaje que Máximo Kirchner mandó el sábado pasado en el aniversario de la condena y detención de su maddre. Las relaciones internas entre los bandos están muy agrietadas. El futuro es extremandamente incierto.
"Axel ya fue a ver a Cristina. ¿Qué temas hay que hablar? Del momento en que la vió a este momento, no cambió nada. Si cambiaron las condiciones, fue de parte de ellos. No parece haber nada para hablar. Salvo que sea para dialogar sobre cuestiones del futuro del espacio", explicó un funcionario de extrema confianza de Kicillof. El camino entre La Plata y San José 1111 está cortado.
En el círculo más chico del kicillofismo incluso sostienen que la intención de CFK es que el Gobernador se supedite a la conducción de Máximo Kirchner. En La Cámpora desmienten esa versión. "Eso es falso. Cristina nunca le pediría algo así. Nunca le dijo eso. Ni nada de eso se habló en la último reunión que tuvieron en octubre", expresó un funcionario camporista de estrecha relación con la familia Kirchner.
Tal como contó esta semana Infobae, Kicillof proyecta competir en unas PASO con un candidato de Cristina Kirchner. En la intimidad asume que ese sector no lo va a apoyar y que deberá enfrentarlo. Lo tenía claro hace tiempo pero lo terminó de confirmar después del discurso del líder de La Cámpora en Parque Lezama. Y sino hay elecciones Primarias porque el Gobierno logra derogarlas, entonces habrá una fractura del peronismo similar a la del 2003. Listas separadas y una elección general que oficie de PASO. La unidad, hoy por hoy, no es una opción.
Cerca de CFK toman esa decisión como una postura con mala fe. "Se la pasó hablando de la unidad y ahora quiere competir con el kirchnerismo, cuando Cristina está presa y tiene las manos atadas", sentenció, con fastidio, un dirigente que tiene una relación muy estrecha con la familia Kirchner. No hay puntos de acuerdo. No hay una mirada común. La historia sigue.
El laberinto, por el momento, no tiene salida.