16 de abril de 2026
La intervenciones en Salta y Jujuy alteran la interna entre el peronismo federal y el kirchnerismo
En el norte crece la tensión por el control del partido en el ámbito local. Reproches, pedidos de elecciones y cuestiones judiciales
Las intervenciones en los PJ de Salta y Jujuy mantienen abierto un frente de conflicto entre el peronismo federal y el kirchnerismo. Una disputa nacional que se entrecruza con los posicionamientos respecto a la gestión de Javier Milei y va en paralelo, al menos por ahora, a las discusiones por el armado electoral.
La anulación de la intervención del PJ de Jujuy que había mantenido Cristina Kirchner e iniciado Alberto Fernández, fue asimilado como un triunfo en la mesa federal donde confluyen los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), además de la senadora nacional de Jujuy, Carolina Moisés.
El partido quedó en manos de Ricardo Villada, el nuevo interventor, que es un hombre de extrema confianza del gobernador salteño. Ese movimiento político judicial dejó golpeado al kircnerismo y en pie de guerra al sector de los mandatarios peronistas, que venían denunciando desde hace tiempo una serie de irregularidades en los PJ provinciales.
"Si competimos en igualdad de condiciones, les ganamos a los K. Por esa razón la orden de Maximo Kirchner fue expulsarnos de los PJ de Jujuy y Salta para que no podamos ser candidatos en las elecciones internas", sostuvo uno de los dirigentes que está en la segunda línea de ese esquema que integran los mandatarios y la senadora jujeña.
La idea que sostiene ese sector es que el kirchnerismo viene estirando las intervenciones para evitar competir, ya que en caso de hacerlo, perderían la elección. Esa hipótesis está en la cabeza de Sáenz y Moisés, que están muy enfrentados a Cristina Kirchner, La Cámpora y todo el arco cristinista.
El gobernador salteño quiere que se abra el juego para una competencia en el PJ de Salta, que pocas semanas atrás cambió sus interventores. Dejaron su lugar Sergio Berni y María Luz "Luchy" Alonso, que reportaban a Cristina Kirchner, y tomó la posta Pablo Kosiner, un hombre de confianza del ex gobernador Juan Manuel Urtubey.
Sus oponentes internos creen que hará lo posible para empujar la intervención judicial del partido, aunque, en los hechos, es difícil que eso suceda. Para evitar agujeros negros en la nueva gestión, Kosiner tiene que encontrar la forma de llevar adelante un proceso electoral interno que descomprima la situación y ordene el partido.
El nuevo interventor ya presentó un cronograma que tiene el 25 de octubre como la fecha indicada para realizar el acto electoral. Además, detalle el trabajo que debe llevarse adelante en el partido, que incluye consultas con las distintas tribus del peronismo y todos los PJ municipales, con el fin de evaluar el presupuesto de la contienda electoral, dictar un nuevo reglamento interno y designar una nueva junta electoral.
El ex titular del PJ salteño y actual presidente de la Cámara de Diputados de Salta, Esteban Amat Lacroix, que está alineado a Sáenz, presentó un escrito ante la justicia electoral federal en el que cuestionó el nuevo cronograma. Cerca de Kosiner creen que son artilugios para embarrar la cancha y entorpecer el trabajo de la intervención.
"Es una manera de evitar la discusión de fondo. Pero lo importante es discutir qué identidad va a tener el partido justicialista en Salta. Tiene que ir de la mano de la estrategia que está trabajando el peronismo a nivel nacional, que es armar un frente político que compita con Milei", explicaron cerca de Kosiner, respecto al camino que van a seguir en el partido.
En el PJ salteño creen que la judicialización impulsada por los dirigentes cercanos a Sáenz solo sirve para escapar a ese debate de fondo, que es el que peronismo debe dar y que es, en definitiva, la que viene dando una parte del peronismo con los mandatarios que han sido aliados tácticos de Milei en el Congreso.
En el sector de los gobernadores aseguran que Kosiner "tenía un listado de afiliados para expulsar" por orden de "la conducción nacional", que lidera CFK, pero que el fallo judicial de Jujuy fue una señal de alerta para no avanzar. "Querían limpiar a todos los que fueron candidatos en el 2025 para quedarse con el partido", indicaron en ese armado político.
En la nueva conducción partidaria advierten que hay afiiados que tienen injerencia política en el peronismo, que venían aportando al PJ local y que, desde que se intervino el partido, en la primera gestión de Berni y Alonso, pasaron a aportar a otros partidos políticos. Sin embargo, siguen siendo afiliados. Ahí ven una inconsistencia que debe corregirse y que pero continuan siendo afiliados.
En ese sector están atentos a los movimientos que haga el PJ Nacional en las próximas horas, que podría apelar la decisión de la justicia federal jujeña respecto a la intervención. Además, miran de reojo la legalidad del proceso salteño, ya que el partido, a nivel nacional, debe prorrogar la intervención y ese es un movimiento que debe hacerse a través del congreso nacional del partido.
Las tensiones crecientes en el norte muestras una relación desangelada por la que se han agrandado las grietas internas que dividían a un sector del peronismo del norte con el kirchnerismo. Focos de conflicto que están en el mapa político y electoral de una fuerza aturdida por las interminables diferencias entre las múltiples tribus que la integran.
