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8 de Octubre de 2026
ECONOMIA
8 de octubre de 2026
Prevé inversiones de hasta USD 7.000 millones en 2027 en obras de energía, minería, transporte y telecomunicaciones. Una misión estadounidense llegó al país para avanzar con su puesta en marcha
Una delegación de funcionarios de Estados Unidos recorre la Argentina para avanzar con el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa conjunta de ambos países que apunta a mejorar la infraestructura que conecta las áreas productivas argentinas con los puertos del Atlántico. La comitiva permanecerá en el país hasta el viernes y tendrá actividades en Buenos Aires y en el norte argentino.
El corredor es un plan de obras y de inversiones que busca modernizar los ferrocarriles, los oleoductos, los gasoductos, los puertos, las redes eléctricas y la infraestructura digital que unen el noroeste argentino y la cuenca energética de Vaca Muerta con los puertos atlánticos y con los mercados occidentales. Fue lanzado el 23 de septiembre en Nueva York, y la visita actual es una etapa posterior orientada a su implementación.
Para entender de qué se trata, conviene repasar qué incluye, cuánto dinero prevé y quién lo aporta.
El Corredor Andes-Atlántico es una iniciativa bilateral para fortalecer y modernizar la infraestructura que une a los sectores económicos de mayor peso de la Argentina con los puertos del Atlántico y con los mercados de Occidente. Según el texto oficial difundido por ambos gobiernos, se inscribe en el compromiso de los dos países con la seguridad, la protección y la prosperidad del Hemisferio Occidental y de sus cadenas de suministro estratégicas.
El Departamento de Estado explicó que el objetivo es atender la demanda creciente de los sectores energético y minero de la Argentina y, al mismo tiempo, reducir los cuellos de botella en el transporte y en la energía. Un cuello de botella, en este caso, es un punto del recorrido que limita la capacidad de mover producción, como una vía férrea que no alcanza o un puerto que no da abasto.
El corredor apunta a vincular dos regiones. Por un lado, el noroeste argentino, donde hay presencia de minerales críticos. Por otro, la cuenca energética de Vaca Muerta, en Neuquén. Ambas zonas quedarían unidas con los puertos del Atlántico mediante ferrocarriles, oleoductos y gasoductos, puertos, electricidad y tecnología digital.
El nombre del proyecto resume esa idea: parte de la región andina, donde están los recursos, y llega hasta la costa atlántica, desde donde esos recursos pueden salir hacia otros mercados.
El acuerdo contempla inversiones de hasta 7.000 millones de dólares, que se destinarán durante 2027 a obras de infraestructura. La mayor parte corresponde a proyectos de energía, aunque el esquema también alcanza a la minería, el transporte y las telecomunicaciones.
Unos 6.000 millones de dólares del total están asignados a Argentina LNG, el proyecto de exportación de gas de Vaca Muerta que lidera YPF junto con la italiana ENI y XRG, de Emiratos Árabes Unidos. Ese proyecto, de 51.000 millones de dólares en total, es la mayor inversión anunciada en la historia del país. La financiación de esa parte contará con el respaldo del Exim Bank y de la DFC.
Además del gas, el documento menciona otros proyectos, aunque sin informar montos. En energía, aparece AMBA I, una obra de transporte de energía eléctrica. Las obras de generación y transmisión forman parte de las inversiones que permitirán aumentar las exportaciones de petróleo y gas.
En transporte, ambos países se proponen identificar obras prioritarias para rehabilitar y ampliar ferrocarriles, vías navegables y puertos. El documento nombra la Hidrovía, los trenes que serán privatizados, como el Belgrano Cargas, y otras líneas, entre ellas una que podría unir Vaca Muerta con Bahía Blanca. Las empresas estadounidenses podrán competir en las licitaciones o participar como subcontratistas.
En el plano digital, el acuerdo incluye el apoyo al uso de tecnología confiable y la colaboración en la seguridad de plataformas y equipos de inspección aduanera. Entre los proyectos mencionados figuran la expansión de las telecomunicaciones, iniciativas de Arsat, cables submarinos y fibra óptica.
El corredor se apoya en el Acuerdo Marco de Minerales Críticos que firmaron ambos países. Su meta es identificar oportunidades para respaldar la minería y el procesamiento de estos recursos, asegurar las cadenas de suministro y promover su diversificación a nivel global. El Departamento de Estado mencionó el litio y el cobre, junto con el petróleo y el gas, entre los recursos cuyas cadenas de suministro se busca fortalecer.
Ese componente tiene su correlato en la visita actual. La misión incluye una actividad en Jujuy centrada en el litio, donde Hinderdael participará de un panel sobre la relación estratégica entre la Argentina y Estados Unidos y la seguridad de suministro.
Del lado estadounidense, el acuerdo habilita el uso de las herramientas de financiamiento, desarrollo y asistencia técnica de la DFC, el Exim Bank y la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos, además de la participación del sector privado de ese país. Entre los instrumentos figuran préstamos directos, garantías de préstamos y productos de seguros, pensados para movilizar capital, equipos y proveedores de servicios estadounidenses.
El canciller Pablo Quirno explicó que el Exim Bank "financia proveedores estadounidenses" para que participen en los proyectos que se desarrollan en la Argentina. Según dijo, "el país no necesita financiamiento como país" y lo que se hizo fue generar las condiciones para que entidades como ese banco puedan respaldar a empresas que, en el pasado, no se animaban a ingresar al mercado argentino.
La Argentina, por su parte, se compromete a seguir fortaleciendo su marco legal y regulatorio y la protección a la inversión, con reglas transparentes, predecibles y efectivas para las concesiones de infraestructura. El Departamento de Estado citó como respaldo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales, comerciales y cambiarios de largo plazo para inversiones de gran escala en sectores prioritarios.
El Corredor Andes-Atlántico forma parte de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global y, según el Departamento de Estado, es el primero de esa alianza en el Hemisferio Occidental. Se suma a otros corredores que impulsa Washington: el que une India, Medio Oriente y Europa; la Ruta Transcaspiana, en Asia Central y el Cáucaso; el Corredor de Lobito, en el África subsahariana; y el Corredor Económico de Luzón, en Filipinas.
El anuncio se produjo en un escenario en el que el conflicto en Medio Oriente afecta el transporte de energía por los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab. En ese contexto, Quirno sostuvo que las cadenas de suministro y de valor adquirieron una importancia que no tenían en los últimos treinta años, y que eso lleva a los gobiernos a definir "quiénes son los países amigos y los países afines" con los que asegurarán el suministro.