Sabado
22 de Agosto de 2026
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El economista confirmó en una carta que dejará la dirección ejecutiva de la Fundación Bunge y Born el 31 de agosto. Jorge Born agradeció su gestión y anunció que el Ing. Andrés Basilio Agres asumirá el cargo para continuar la labor institucional
Gerardo della Paolera anunció su salida de la dirección ejecutiva de la Fundación Bunge y Born (FByB) tras más de una década al frente de la institución. El economista confirmó que el 31 de agosto cerrará su ciclo en la organización, que bajo su conducción pasó de ser una entidad filantrópica tradicional a un think tank nacional.
Por su parte, la Fundación Bunge y Born, emitió un comunicado que lleva la firma de Jorge Born, presidente del Consejo de Administración de la FByB, en el que comunicó oficialmente que la salida de Gerardo della Paolera marca el cierre de una etapa y el inicio de una nueva dirección bajo la conducción del Ing. Andrés Basilio Agres, quien asumirá el cargo a partir del 1° de septiembre.
En su mensaje, Born expresó: "En nombre del Consejo de Administración, quiero expresar nuestro enorme agradecimiento a Gerardo por su visión, su dedicación y el trabajo realizado durante todos estos años".
Born también destacó la llegada de Agres: "Recibimos al Ing. Andrés Basilio Agres con gran entusiasmo. Su trayectoria en gestión, conocimiento, innovación y liderazgo institucional será fundamental para continuar el camino recorrido y abrir una nueva etapa para la Fundación".
En el comunicado reafirmó el empeño que la organización pone en cada proyecto: "La Fundación Bunge y Born reafirma así su compromiso de seguir trabajando junto a sus socios estratégicos, comunidades, organizaciones e instituciones públicas y privadas para impulsar iniciativas que generen conocimiento, fortalezcan capacidades y contribuyan al bienestar y al desarrollo de la sociedad argentina".
Della Paolera asumió la dirección ejecutiva en marzo de 2016 con un mandato de transformación. La apuesta —recordó el presidente saliente en su texto— fue abandonar el modelo de filantropía clásica para adoptar un enfoque de innovación social basado en evidencia científica: diseñar prototipos de intervención, medir su impacto en territorio y evaluar la posibilidad de escalarlos o convertirlos en política pública. Las áreas de trabajo incluyeron primera infancia, educación rural, salud digital, sustentabilidad, ciencia y cultura.
"Cuando en marzo de 2016 asumí este desafío, nos propusimos una meta clara: transformar el prestigioso modelo filantrópico tradicional de la Fundación y avanzar hacia un think tank moderno", resumió.
El balance que realizó el economista incluyó la estructuración de programas federales en veinte distritos del país, desarrollados junto a autoridades políticas, ministerios y organizaciones de la sociedad civil. Durante su gestión, la FByB formó a más de 100.000 docentes en todo el país y amplió su presencia a las 24 jurisdicciones argentinas, según datos de la propia institución.
Uno de los hitos que Della Paolera destacó en su carta es la transformación del Archivo Bunge y Born en el actual Centro de Patrimonio Archivístico, un espacio dedicado a la preservación, digitalización e investigación de documentos históricos. El repositorio es hoy el más grande de empresa privada de la Argentina y uno de los más relevantes de Sudamérica, con más de un millón y medio de hojas digitalizadas.
La FByB fue fundada en 1963 por iniciativa de Jorge Born III, presidente del directorio de la empresa Bunge y Born, con el objetivo de fomentar la investigación científica. Desde 1964 entrega sus premios científicos anuales, uno de los reconocimientos de mayor tradición en el ámbito académico argentino. A lo largo de seis décadas, la institución amplió su misión para abarcar educación, salud, cultura y sustentabilidad.
En su carta, della Paolera también formuló una lectura sobre la Argentina que recorrió durante su gestión. "Nuestro país enfrenta problemas sociales urgentes y complejos. Pero también contiene, muchas veces dispersos y todavía sin articular, el conocimiento, las capacidades y las personas capaces de transformarlos", indicó.
El economista, además, sostuvo que el camino pasa por "convertir el conocimiento científico disponible en acción persistente, llevarlo al territorio y hacerlo trabajar allí donde la realidad ofrece mayor resistencia".
La salida de della Paolera se produce mientras la FByB tiene en curso programas activos en primera infancia —entre ellos CER (Crianza en Red) y EPI Rural—, iniciativas de educación en ciencias e innovación cultural. La Fundación no anunció aún quién ocupará la dirección ejecutiva a partir del 1° de septiembre.
"Me voy convertido en un optimista militante", aseguró el economista al cierre de su carta. "Mi compromiso seguirá siendo el mismo: contribuir al desarrollo humano, social y económico de mi país", finalizó.
"Luego de más de una década de haber tenido la fortuna de liderar un trabajo apasionante y profundamente transformador, este 31 de agosto cierro mi ciclo como Director Ejecutivo de la Fundación Bunge y Born".
"Cuando en marzo de 2016 asumí este desafío, nos propusimos una meta clara: transformar el prestigioso modelo filantrópico tradicional de la Fundación y avanzar hacia un think and do tank moderno. Adoptamos para ello un enfoque de innovación social capaz de generar, de manera sistémica, prototipos de intervención, medir con datos su impacto en territorio y evaluar su capacidad de incidencia y escalabilidad en áreas como primera infancia, educación rural, salud digital, sustentabilidad, ciencia y cultura".
"Hoy, esa forma de pensar y de hacer forma parte del ethos de la Fundación".
"Cierro esta etapa con la satisfacción de haber contribuido a estructurar programas federales en veinte distritos de nuestra República, sostenidos en evidencia científica y desarrollados junto a autoridades políticas, ministerios, organizaciones de la sociedad civil y numerosos aliados. Y también con la satisfacción de haber acompañado la transformación del Archivo Bunge y Born en el actual Centro de Patrimonio de la Fundación, consolidando un espacio dedicado a preservar, investigar y poner en circulación una parte significativa de nuestra memoria histórica".
"Quiero agradecer a la Fundación por haberme dado la posibilidad de recorrer, conocer y actuar en nuestra Argentina profunda junto a un equipo de colegas excepcionales. Rodearme de personas mejores —mucho mejores que uno— hizo posible buena parte de este inolvidable viaje".
"Nuestro país enfrenta problemas sociales urgentes y complejos. Pero también contiene, muchas veces dispersos y todavía sin articular, el conocimiento, las capacidades y las personas capaces de transformarlos. Estoy convencido de que existe un camino concreto: convertir el conocimiento científico disponible en acción persistente, llevarlo al territorio y hacerlo trabajar allí donde la realidad ofrece mayor resistencia. Elevar los umbrales de la educación, la salud, la ciencia, la cultura y la preservación de nuestro inmenso patrimonio histórico exige precisamente eso: conocimiento que salga de los informes, atraviese las instituciones y produzca efectos verificables sobre la realidad".
"Aplicar conocimiento probado e incidir sobre la realidad exige trabajo, dedicación, paciencia, perseverancia y capacidad para aprender de los obstáculos y de los fracasos. Exige también algo fundamental: dar a conocer a la comunidad, con absoluta transparencia, los resultados de nuestras acciones".
"Cuando los resultados son alentadores, aparece la posibilidad de ampliar una intervención y llevarla más lejos. Cuando son insuficientes, el conocimiento también avanza: permite revisar los prototipos, identificar aquello que debe calibrarse y volver a intentarlo".
"Esa es, finalmente, la dinámica del conocimiento: avanzar, corregir, volver a avanzar".
"Durante más de diez años, esa forma de pensar y actuar fue mi norte y mi paradigma".
"La Fundación Bunge y Born inicia ahora una nueva etapa. Estoy convencido de que seguirá encontrando formas de responder a las enormes responsabilidades sociales que plantea nuestro tiempo, apoyándose también en todo aquello que fue construido a lo largo de estos años".
"En lo personal, concluyo este viaje con la convicción de haber dado todo lo que estaba a mi alcance y con la alegría de haber redescubierto un país que, aun en sus momentos más difíciles, conserva una energía extraordinaria. Una energía dispersa, a veces casi imperceptible, que persiste por debajo de nuestras crisis, nuestros desencuentros y nuestras derrotas. Como si cada final contuviera todavía una reserva de origen. Como si, después de cada colapso, la Argentina conservara dentro de sí la materia suficiente para volver a expandir el mundo".
"Esa Argentina que recorrimos durante estos años terminó transformándome también a mí. Me voy convertido en un optimista militante".
"A partir de ahora llegarán nuevos viajes, nuevos desafíos y, seguramente, algunos que habré de inventar".
"Hay mucho para agradecer. Y son muchos aquellos a quienes debo agradecer".
"Estén seguros: los recuerdo a todos. Finalmente, mi compromiso seguirá siendo el mismo: contribuir al desarrollo humano, social y económico de mi país. Gracias totales. Con enorme afecto, Gerry".