Domingo
26 de Julio de 2026
25 de julio de 2026
Samuel Doria Medina, excandidato y jefe de la tercera bancada legislativa, pasó de la alianza a las críticas y confirmó su distanciamiento con el Gobierno. Un analista teme que afecte la gobernabilidad y la implementación de nuevas leyes
El empresario y político boliviano Samuel Doria Medina pasó, en menos de un año, de ser uno de los principales aliados de Rodrigo Paz a uno de sus críticos más incisivos dentro del bloque que respaldó su llegada al poder.
Las primeras señales de distanciamiento surgieron a finales de abril, después de haber sido visto juntos por última vez el 30 de ese mes durante la presentación de un programa en el Palacio de Gobierno. Apenas nueve días después, el líder de Unidad Nacional, la tercera fuerza política de la Asamblea Legislativa, se ausentó al Encuentro Nacional por el País convocado por el Ejecutivo en Cochabamba, en medio de protestas sociales contra el presidente.
Esa ausencia marcó el inicio del alejamiento que semanas más tarde derivó en una serie de críticas a la gestión presidencial sobre el rumbo económico del país y la falta de avances concretos en las reformas comprometidas.
Luego de haber hecho públicas una serie de observaciones, esta semana el presidente y su antiguo aliado protagonizaron un cruce en los medios de comunicación y las redes sociales. El jefe de Unidad Nacional criticó que la demora del Gobierno en la implementación de algunas políticas y dijo que Paz "no tiene sentido de urgencia".
"Le he planteado al presidente lo que en mi criterio se debería corregir para que mejore, no sucede eso, está claro que el presidente va tomar su propio camino", señaló en entrevista con el programa No Mentirás y ratificó: "Yo ya me he ido". Más tarde, escribió en su cuenta de X que "los gobernantes no saben admitir ni corregir sus errores" y que "prefieren desprestigiar a quienes se los muestran".
Paz evitó entrar en una confrontación directa y, consultado por periodistas sobre las críticas de su aliado, pidió "priorizar los intereses del país por encima de los intereses personales" y descartó opinar "sobre la voluntad o los criterios" de Doria Medina.
La alianza entre ambos actores políticos surgió luego de la primera vuelta electoral en agosto de 2025, cuando Paz ganó sorpresivamente las elecciones y Doria Medina, que había sido el favorito en las encuestas, quedó en tercer lugar con un lema que prometía cambiar el país en "¡100 días carajo!".
El empresario hizo público su apoyo a Paz de cara al balotaje con el expresidente Jorge Quiroga (2001-2002) y puso a disposición a los dos hombres que había elegido para liderar el rumbo económico del país si ganaba la votación: José Luis Lupo y José Gabriel Espinoza, que habían sido su candidato a vicepresidente y su principal asesor económico. Con Paz en el poder, ambos asumieron el cargo de ministro, de la Presidencia y de Economía, respectivamente.
"Fue una alianza pragmática en sus inicios", explicó a Infobae el analista y exdirector del Observatorio Político de la Universidad Gabriel René Moreno, Daniel Valverde. El analista apuntó que "Rodrigo Paz llegó casi solo al Gobierno y necesitaba de algunos actores que eran parte de la cantera de Unidad", además del apoyo de la bancada legislativa.
Para Valverde la tensión surgió por "algunas sugerencias" del empresario que no fueron recibidas por el presidente y por el ritmo del Gobierno en la implementación de políticas públicas que el empresario percibe urgentes.
La ruptura se enmarca en el distanciamiento del Gobierno con otros actores de poder, que incluye al frente que encumbró a Paz, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) que tiene múltiples liderazgos y facciones internas. "Es un partido pequeño pero con muchas fracturas, divisiones y directivas paralelas y eso se refleja en la propia asamblea", señala Valverde quien explica que hay legisladores que responden al partido, otros aliados al vicepresidente Edmand Lara -también crítico abierto de Paz- y otros leales al Ejecutivo. "Haciendo un cálculo optimista, el presidente manejará la mitad de la bancada, no le alcanza de ningún modo para tener mayoría", señaló el analista.
En ese contexto, el distanciamiento con Doria Medina y la bancada de Unidad pone cuesta arriba la gobernabilidad del Ejecutivo que tiene en agenda al menos 10 proyectos de leyes estructurales en temas energéticos, de hidrocarburos, minería y otros.
Para Valverde, la soledad de Paz en el Legislativo es una "situación bastante complicada" y puede limitar la implementación de los cambios que plantea su gestión. "Queda un Ejecutivo más limitado en la Asamblea Legislativa, si llegan las diez leyes que tanto se anuncian, ¿quiénes van a defender su propuesta?", cuestionó. Aunque en política, siempre hay margen para sorpresas.