POLITICA
11 de marzo de 2026
Los gestos que marcan el nuevo armado anti Milei: el pedido de CFK y el acto de dos ex Juntos por el Cambio

Las conversaciones entre dirigentes de la oposición fluyen con mayor velocidad en el inicio del año político. La posibilidad de construir un gran frente está atada a la continuidad de las PASO
En el mano a mano que tuvo con Miguel Pichetto en San José 1111, Cristina Kirchner fue clara en su postura respecto a lo que cree conveniente que haga el peronismo para las comicios ejecutivos del año que viene. Considera que la oposición debe evitar que el Gobierno adelante las elecciones y elimine las PASO, porque esa será la herramienta clave para poder saldar las diferencias.
El universo opositor está plagado de conversaciones cruzadas en las que se empiezan a encontrar algunos consensos. Uno de ellos es que la vÃa del medio, por la que hicieron varios intentos distintos dirigentes que se apartaron del núcleo duro del peronismo K, debe quedar sepultada en el pasado. No funcionó. No tuvo el caudal electoral suficiente para ser competitiva.
"Esto es Boca o River. Los que fuimos por el medio nos cansamos de perder. Tenemos que ir a un mano a mano con Milei. Con el kirchnerismo adentro. Y es a ellos a los primeros que tenemos que ganarles", analizó un dirigente del peronismo federal que participó de varias propuestas que buscaron romper la polarización y que nunca llegaron a buen puerto.
La ex presidenta de la Nación ve en las PASO, que ella misma incluyó en el 2009 durante su primer mandato en la Casa Rosada, una herramienta determinante para poder ordenar un esquema opositor amplio, heterogéneo y plagado de internas. CFK es consciente de que el proceso de armado polÃtico que viene no puede resolverse con un acuerdo de cúpulas. No alcanza con esa opción cerrada y vertical. La discusión de bandas y liderazgos es extremandamente horizontal.
A algunos de los peronistas no K que están inmersos en la rosca polÃtica de este tiempo no les cayó bien la entrevista que Máximo Kirchner dio en Futurock en el comienzo de la semana. Sobre todo porque apuntó contra Axel Kicillof, los gobernadores del PJ que hoy están cerca de Milei y algunos dirigentes del peronismo federal que no siempre votan con el camporismo.
"Hay muchos que a la hora de leer la politica son vagos y lo mas fácil es agarrársela con La Campora. Hay algunos sectorcitos que a partir de negar a La Cámpora y a Cristina, creen que se van a ganar el favor de alguien, creen que le caen bien al cÃrculo rojo, que los ven como una opción y que se pueden ganar un empujoncito desde ahÃ. Hay muchos que se perciben nacional y popular, y después, a la hora de los bifes, les cuesta".
Esa fue una de las frases de Kirchner que más se viralizó en las redes y que generó resistencia en algunos dirigentes que hoy intentan construir una nueva opción. "El discurso de Máximo parece del 2015. Es viejo. No sale de ese lugar", le aseguró a este medio un diputado del interior del paÃs. Una idea compartida por varios actores del peronismo no K. El cristinismo y el PJ federal son dos mundos diferentes bajo un mismo techo.
El sector del peronismo del interior tiene una premisa como objetivo: hay que sanar a los heridos y abrazar a los disidentes. Por eso prefieren evitar la confrontación directa con gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca) o Osvaldo Jaldo (Tucumán), aliados tácticos de Milei en el último tiempo, pero que la dirigencia del interior cuenta adentro para los comicios del año que viene. "Son los que tienen los votos", dicen, en desmedro de algunos nombres propios del mundo K a los que les alegan tener más cartel que acompañamiento electoral.
"Cristina busca ampliar y cerrar heridas. Y Máximo se pelea con todos los sectores del peronismo. Es una incongruencia grande. Salvo que discuta la conducción de su madre", reflexionó, entre la ironÃa y el fastidio, un ex funcionario del peronismo, que actualmente trabaja para acercar posiciones entre distintas terminales de extración justicialista.
La ex jefa de Estado dio una señal de apertura importante al reunirse con Miguel Pichetto, quien hace algunos años atrás, fue candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, un figura que le genera un gran rechazo. Asà como en el 2019 se reencontró con Sergio Massa -con el que se habÃa enfrentado durante cinco años- para construir en unidad el Frente de Todos, en esta oportunidad el cara a cara con Pichetto es una muestra de su decisión de abrir el juego desde su terminal de poder. Distintos actores, distintas influencias en el electorado, pero un mismo rumbo compartido.
La reunión tiene un poder simbólico potente y la certificación de que la ex presidenta sigue ocupando un rol de poder importante en la organización del peronismo. Aún con sus limitaciones por la detención y la perdida de poder de su liderazgo. Son muchos en el PJ, sobre todo del interior, los que piensan que ese encuentro es el paso que le falta dar a Axel Kicillof para lanzar, definitivamente, su candidatura presidencial. Arreglar con CFK el futuro de los dos. Y, especialmente, determinar si es juntos o separados.
Pichetto está activo y decidido a ser un eslabón importante en la construcción de un nuevo frente nacional. "Voy a ser lo posible para construir una alianza amplia, que pueda ganarle a Milei, que está destruyendo todo", le dijo a uno de los dirigentes con los que tiene un trato fluido.
En las próximas semanas el ex senador de RÃo Negro escenificará el arribo de un nuevo actor al entramado peronista. Encabezará un acto junto a Emilio Monzó, que en la última elección provincial aportó en una construcción de centro a la que no le fue bien. El ex presidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Cambiemos está decidido a trabajar la construcción de una alternativa polÃtica y la coordinación de una gran PASO.
En esa lÃnea también trabajan Nicolás Massot, que en la actualidad comparte el bloque de diputados y es de lo que cree que a esa coalición deben integrarse dirigentes del radicalismo y ex PRO. De hecho, el propio Massot fue presidente de la bancada de diputados de esa fuerza polÃtica durante la gestión de Mauricio Macri. Una muestra de la amplitud que hay en el nuevo proyecto.
Otro que puso manos a la obra en esa articulación es Diego Bossio. El ex titular de la ANSES, que también fue parte de propuestas vinculadas al peronismo no K, mantiene diálogos con dirigentes del peronismo bonaerense y del interior. Alejado del kirchnerismo hace tiempo, es parte del grupo de dirigentes que considera necesario armar un polo opositor que se ordene a través de una gran interna. Esa es una idea compartida y que gana fuerza.
Para que la ingenieria del armado anti Milei dé sus frutos, el primer paso clave es que haya un ordenamiento en el Congreso para evitar que el gobierno nacional volteé las PASO y le quite a la oposición la posibilidad de organizarse a través del sistema de votación. Que, en definitiva, es lo que va a legitimar el candidato que quede en pie. Es tan grande el caos interno de la oposición, que solo los votos pueden darle entidad a un candidato en todo el paÃs. Es es la hipótesis sobre la que se trabaja.
En paralelo, y antes de llegar a esa instancia, existe la pretensión de alcanzar un consenso en miradas sobre la polÃtica exterior, el equilibrio fiscal, un plan productivo, el rol del Estado en la polÃtica económica y la negociación de la deuda con el FMI. Temas centrales que debe contener un acuerdo electoral integrado por sectores que han sido opositores entre ellos tiempo atrás.
