INTERNACIONALES
19 de febrero de 2026
La cárcel de tela
El crecimiento de la ideología salafista en Europa pone en jaque la convivencia y la igualdad, especialmente en torno a la situación de la mujer y la presión sobre las leyes civiles de los países democráticos
DeberÃa, porque desde los tiempos en que Oriana Fallaci avisaba de los riesgos que implicaba el fenómeno ideológico del salafismo y su confrontación con la sociedad de las libertades, poco o nada se ha hecho para frenarlo. Durante décadas las democracias liberales han confundido lo ideológico con lo religioso y han relativizado el proyecto de dominio que latÃa por debajo. El buenismo de las derechas y la complicidad de las izquierdas han minimizado la presión que el fenómeno islamista generarÃa en las estructuras democráticas, y no han entendido que se enfrentaban a una ideologÃa de conquista. Y asÃ, considerado el fenómeno como una simple cuestión de fe, el problema social ha crecido hasta convertirse en una bomba de tiempo, especialmente en Europa, donde el reto islamista se ha disparado.
Es el fenómeno de los banlieus de ParÃs o del Molenbeek de Bruselas, o cualquier zona del Londostan donde, lejos de ser territorio francés o belga o británico, se convierten en islas de la Umma dentro del paÃs. Y a partir de aquÃ, empiezan las presiones a las leyes democráticas que se confrontan con la sharia.
De ahà que la cuestión de la mujer sea un tema central porque la lucha por la igualdad rompe los esquemas del integrismo islámico, inequÃvocamente misógino. Si consiguen imponer el velo a las niñas -que nunca fue un signo religioso, sino de dominio sexista-, o consiguen la naturalización del velo integral, sea el niqab o el burka, quiebran esa igualdad y restringen los lÃmites de la libertad. No hay nada más perverso para la mujer que esa cárcel textil que las invisibiliza, las aparta, las estigmatiza, las convierte en espectros andantes, totalmente controladas por sus propietarios masculinos.Todo esto del burka y el niqab e incluso el hijab no tiene nada que ver con la fe religiosa. De hecho, el Corán solo exige que se escondan “sus partes sexualesâ€, y durante décadas la imposición del velo se consideraba arcaica y regresiva en muchos paÃses musulmanes. Es famosa una intervención del presidente Nasser de Egipto, en 1958, que se rÃe a carcajadas ante la petición del lÃder de los Musulmanes para que las mujeres lleven el hijab por la calle. Y, qué decir de las espléndidas iranÃes de los tiempos del sha, que ahora mueren en las calles de Irán por intentar sacarse el velo impuesto. El velo integral es una aberración criminal que aniquila a la mujer hasta borrarla del paisaje. Prohibirlo es una exigencia democrática. No es libertad de culto. Es apologÃa de la esclavitud.X: @RaholaOficial
Instagram: pilar_rahola/
