INTERNACIONALES
16 de febrero de 2026
Por qué una muestra del asteroide Bennu cambia la noción del origen de la vida en la Tierra
Los científicos identificaron aminoácidos clave, es decir componentes esenciales de la vida, en rocas de 4.600 millones de años recolectadas por la misión de la NASA en 2020 y que arribaron a nuestro planeta tres años después
“Ahora parece que existen muchas condiciones donde estos componentes básicos de la vida pueden formarse, no solo cuando hay agua lÃquida caliente. Nuestro análisis demostró que existe una diversidad mucho mayor en las vÃas y condiciones en las que se forman estos aminoácidosâ€, agregó.
La glicina resultó clave en ese proceso. Su estructura simple permite reconstruir las condiciones quÃmicas en las que se originó. Los resultados indican que no todos los aminoácidos necesitan agua lÃquida para formarse, lo que implica que los ingredientes de la vida pueden aparecer en entornos mucho más hostiles de lo que se creÃa.
Ese hallazgo también responde a una antigua incógnita. Cuando las muestras de Bennu llegaron a los laboratorios, los cientÃficos confirmaron que ese asteroide contenÃa moléculas fundamentales para la vida, pese a haberse formado lejos del calor solar y sin lagos ni océanos. El modelo clásico, conocido como sÃntesis de Strecker, propone que los aminoácidos surgen a partir de reacciones quÃmicas en agua lÃquida. Bennu no encaja en ese esquema.El nuevo análisis ofrece otra explicación. Los aminoácidos pudieron formarse dentro de hielo irradiado en el espacio profundo.El estudio de Bennu permitió comparar sus aminoácidos con los de uno de los meteoritos más famosos de la historia, el meteorito Murchison, que cayó en Australia en 1969. Ese meteorito contiene abundantes compuestos orgánicos y durante décadas sirvió como modelo para entender el origen quÃmico de la vida.
“Una de las razones por las que los aminoácidos son tan importantes es porque creemos que desempeñaron un papel fundamental en el origen de la vida en la Tierraâ€, afirmó Ophélie McIntosh, investigadora postdoctoral del Departamento de Geociencias de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautora principal del artÃculo.
La comparación sugiere que el sistema solar temprano ofreció múltiples caminos para crear las moléculas necesarias para la vida. Los investigadores también encontraron otros compuestos esenciales, entre ellos ribosa, glucosa, nucleobases y fosfatos. Estos elementos forman parte del ARN, una molécula clave en el funcionamiento biológico.Ese conjunto de sustancias demuestra que los ingredientes fundamentales de la vida no constituyen una rareza, sino que se distribuyen por el sistema solar. El hallazgo refuerza la idea de que la Tierra pudo recibir parte de sus componentes quÃmicos desde el espacio, transportados por asteroides y cometas durante los primeros millones de años del planeta.“Creemos que el asteroide progenitor de Bennu acumuló una gran cantidad de material helado del sistema solar exterior, que se derritió con el tiempoâ€, comenta Tom Zega, director del Laboratorio Kuiper Arizona que codirigió el estudio con Tim McCoy, curador de meteoritos del Smithsonian. Ese calor permitió reacciones quÃmicas en el interior del asteroide.
Además, el asteroide sufrió impactos de micrometeoritos y exposición constante al viento solar. Ese proceso, conocido como meteorización espacial, modificó su superficie durante millones de años. Los cientÃficos también detectaron un misterio adicional. Algunas moléculas quÃmicamente idénticas presentan firmas isotópicas diferentes.
Ese resultado no tiene una explicación clara. “Tenemos más preguntas que respuestas ahoraâ€, dijo Baczynski. “Esperamos poder seguir analizando diversos meteoritos para observar sus aminoácidos. Queremos saber si siguen pareciéndose a Murchison y Bennu, o si quizás existe una mayor diversidad en las condiciones y vÃas que pueden crear los componentes básicos de la vidaâ€.Bennu no contiene organismos, pero conserva la receta quÃmica que pudo hacerlos posibles. Ese dato transforma la búsqueda cientÃfica. Ahora la pregunta no consiste solo en cómo surgió la vida en la Tierra, sino que consiste en cuántas veces pudo haber comenzado en el cosmos.
